Inicio Actividades Devocionales Información Música Sermones Programa Radial  
Columna del Mes
Devocional de Hoy
Sermón del Domingo
Pedidos de Oración
Obras de Teatro
Recursos en el Internet
Testimonios
Sugerencias

Donde Estamos?
Mande un email al Pastor

Estadísticas
2 visitas en este día
2 páginas leídas hoy

Administración
 
  Mandar por Email

Heridas que no han sido sanadas

Rev. Daniel Acuña

De la punta del pie a la cabeza no hay nada sano en ustedes;
todo es heridas, golpes, llagas abiertas; nadie se las ha curado ni vendado, ni les ha calmado los dolores con aceite.
Libro del Profeta Isaías, capítulo 1, versículo 6

En este versículo el Señor está describiendo la situación de su pueblo. En el caso de ellos, estaban así por su pecado.
Tenían llagas abiertas
Nadie se las ha curado, ni vendado...
Se pone una venda para evitar que una herida se infecte. Imagine tener una herida abierta, que nadie la ha atendido. Tal vez hay impurezas, cosas que producen más dolor o pueden crear otras heridas.
Ni les han calmado los dolores con aceite... En esa época se usaba el aceite para suavizar el dolor, pero también porque tiene poderes curativos. Si alguna vez estuvo mucho tiempo en la playa y se quemó la espalda sabe lo bueno que es el aceite.
Trate de visualizar una herida no curada y no suavizada con aceite. Esta herida está expuesta a seguir lastimándose en el mismo lugar.

Hay personas que viven así y no es porque hayan pecado. Han sufrido abuso en su niñez, en su adolescencia y aún como adultos. Al llegar a esta línea empieza a recordar algo muy triste, que no se atrevió a compartir con nadie. El dolor y la vergüenza eran, y todavía son, muy grandes. Tal vez buscó ayuda o se lo dijo a alguien y no le creyeron. Por doloroso que sea, uno necesita empezar el proceso de sanidad. No siga con la heridas sin vendar, sin curar y sin ponerle aceite.

A no ser que haya sido víctima de asalto, lo más probable es que quien abusó de usted era alguien de confianza. Si lo hizo más de una vez, como suele suceder, le hicieron creer que fue por su culpa y esa mentira fue desarrollando raíces y quedó fija creando una herida profunda en su valor como mujer u hombre.

Si no se atrevió a contarlo cuando sucedió, o si lo hizo y no le creyeron, ¿por qué lo va a hacer ahora? Tal vez ni lo recuerda, su mente decidió eliminar esa memoria, pero es herida ahí está muy guardada en lo más profundo de su ser. El solo recordarlo le trae vergüenza así que, ¿para qué contarlo?

A personas que se han entrevistado conmigo les ha costado muchísimo llegar a contarlo. Les ha costado relacionarse con las personas de otro sexo. Algunos se han confundido en cuanto a su identidad sexual; otros, han tomado un camino equivocado pensando que solo les van a dar afecto a cambio de sexo.

A todo esto, ¿qué pasa con Dios? El profeta Isaías en el Capítulo 66, los versículos 12, 13 y 14 dice:
los alimentará a ustedes, los llevará en sus brazos y los acariciará sobre sus rodillas. Como una madre consuela a su hijo, así los consolaré yo a ustedes, y encontrarán el consuelo...
Cuando ustedes vean esto, su corazón se alegrará; su cuerpo se renovará como la hierba. El Señor dará a conocer su poder entre sus siervos, y su ira entre sus enemigos.

Dios habla del abrazo protector y de cariño que no le dieron. ¡Qué bueno hubiera sido que le sentaran en las rodillas para consolarle Dios quiere hacer eso con usted, hoy mismo.
Dios no quiere simplemente hacerle olvidar lo que pasó, Él le quiere sanar y restaurar a tal punto que vuelva a tener alegría: Cuando vean esto, su corazón se alegrará... Quiere decir que va a pasar del dolor a la alegría, del luto a una fiesta.

Hay algo muy importante. Dios toma esto muy en serio. Tal vez, quienes debían defenderle y cuidarle no lo hicieron o no le dieron importancia. Así como dice la Biblia que Dios dará a conocer su poder entre sus siervos, también dice que (dará a conocer) su ira entre sus enemigos. Deje que Dios se encargue de esto. Si hay que tomar medidas legales hay que hacerlo porque, aunque parezca mentira, forman parte de la restauración personal. Pero confíe en que Dios va a mostrar su ira.

Primer paso: Empiece por creer en el poder de Dios para sanar: El Señor dará a conocer su poder entre sus siervos... Dígaselo al Señor en oración: “Padre, creo que tienes poder para sanarme totalmente.” Diga lo mismo, pero pidiéndole: “Padre, muestra tu poder en mi vida, sanándome.”

Segundo paso: Busque ayuda capacitada. Esto no lo puede tratar con cualquiera. Es más, si no se atreve a hablar conmigo, al final va a tener el teléfono de dos consejeras cristianas que le pueden guiar en este camino de sanidad.

Una advertencia final que es importantísima. Si usted sospecha que su hija o hijo a sido abusado no lo interrogue, pero sí hágale saber que hará algo por él o ella. Como madre o padre, a veces podemos distinguir si un hijo tiene problemas de apéndice. Pero no vamos a ir con un cuchillo a extirparla. No estamos capacitados. Es lo mismo con este asunto. Es lógico que si sospecha va a tener ansiedad sobre el tema. Yo he visto padres, que preocupados y por amor, se han equivocado y han agregado culpa a sus hijos sin resolver nada. Vaya usted a consultar a un consejero, que sea cristiano. Ahí va a encontrar la ayuda idónea.

Desde mucho antes de empezar a escribir estas líneas empecé a orar por usted aunque no le conozco o, tal vez sí le conozco, pero no se que ha pasado por esta experiencia tan triste. Por favor, no se olvide: Dios le quiere sanar totalmente.

Puede consultar a las psicólogas

Betsy Contreras (713) 957-8338

Dora Ríos (281) 277-8811

O puede llamarme a mí: (281) 974-6234

Agradecemos a la Psicóloga Betsy Contreras por la corrección de esta columna.


*
*
Pedidos De Oración
 Eliseo Garduño
 Nancy Zapata
 Norma y César Elizondo
 Fam. Dominguez
 Sra. Serrano
 Rima y Dolly Alexander
 Librada Cantu
 Pedro Garcia
 Bernarda Peraza
 Tito Utrera
 Josefina Villarreal
 Caridad Contreras
 Jake Barroso
 Paola Michelle
 Arnoldo Puchi
 David De Hoyos
 Hernán González
 David Molinares
 Adrian Alejandro Torres
 Bernardo Carranza
 Nataly Gonzalez
 Nelson Salgado
 Nancy Alegria
 Bertha Bastida
 Jimmy Valerio
 Iris Medrano
 Willliam Gaffney
 Veronica Santizo
 Moises Lopez A
 Irma Esperanza Flores
 Elquin de Jesus Hernandez
 Aide Saucedo
 Efren Mendez
 Veronica E. Garcia
 Gillermo Vela
 Natelie V Hernandez
 Dole Dodgen
 Aarón Cortez
 Jennie Bustos
*
*